Este proyecto nace para acompañarle a mirar sus antojos y cambios de energía con curiosidad, sin convertirlos en una etiqueta. La aplicación propone apuntes sobre comidas, horarios, sueño de 7 horas y sensaciones cotidianas. También invita a revisar el desayuno y lo que ocurre después de comer durante 10 minutos. El objetivo es hacer visible lo cotidiano, incluyendo azúcares que pasan desapercibidos en algunos alimentos. No busca darle respuestas cerradas ni reemplazar una conversación profesional; usted decide el ritmo. Durante 4 semanas, sus notas pueden mostrar si horarios, desayunos o etiquetas coinciden con más ganas de dulce y servirle para conversar con un profesional cuando algo le inquiete.
La propuesta es pequeña, clara y pensada para sus días reales con poco tiempo y decisiones normales diarias.
No necesita cambiar todo de golpe para empezar a observar lo que ya ocurre en casa. Una nota de diez segundos también cuenta en su rutina. La suma de pequeños registros puede darle una conversación más concreta consigo mismo y con su médico.
Las recomendaciones se mantienen sencillas: dormir entre 7 y 9 horas, tomar agua durante el día y sumar movimiento suave cuando sea posible. Leer etiquetas puede revelar azúcar en bebidas, panes o salsas que parecen cotidianos en casa. Las ganas no son una falla; a veces aparecen tras dormir menos de 7 horas, saltarse 1 comida o pasar horas sin comer. Por eso, la app le ayudará a juntar señales de su propia rutina, sin etiquetar alimentos como buenos o malos. Tampoco convertirá una tarde difícil en un juicio sobre usted.